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A la cárcel por intento de feminicidio, tortura y acceso carnal  Así pasó 

A la cárcel por intento de feminicidio, tortura y acceso carnal

Noviembre 19 de 2020 - por Catalina Puentes para Q'hubo Bogotá

Después de que María Alejandra Rojas rompiera el silencio y denunciara públicamente a su expareja sentimental, su caso se volvió relevante y cientos de personas se apropiaron de su tragedia, compartieron su historia y las autoridades comenzaron a actuar.

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María Alejandra, quien se encuentra todavía recuperándose de las múltiples agresiones de las que fue víctima por parte de José María Ortega Niño, compartió a través de sus redes sociales lo que le ocurrió y contó su historia en diferentes medios de comunicación, lo que sirvió para que en poco tiempo la Fiscalía emitiera una orden de captura en contra de su agresor.

El sujeto fue capturado el martes en el sector de Unilago, en el norte de Bogotá, y en las últimas horas se conoció que José María fue enviado a la cárcel La Modelo por haber intentado asesinar a María Alejandra Rojas. En su contra hay pruebas que confirman que el sujeto maltrató física y sicológicamente a la mujer, abusó de ella de varias formas, la retuvo durante varios días en su apartamento, y es señalado de lanzarala desde el tercer piso de un edificio.

La Fiscalía le imputó a José María los delitos de feminicidio agravado en grado de tentativa, secuestro simple, tortura y acceso carnal violento, según juez de control de garantías, cargos que no fueron aceptados por el capturado.

Durante la audiencia se conoció que el sujeto está como indiciado en 12 procesos, tres de estos por violencia intrafamiliar. Y por si fuera poco, se determinó que incluso uno obedece a las presuntas agresiones cometidas contra su mamá y otro, contra la madre de su hija de 4 años.

El relato de la víctima

El infierno de María Alejandra empezó el pasado 23 de agosto, día en el que accedió, con engaños, a ir al apartamento de su exnovio (José María), con quien había terminado la relación dos meses atrás. La joven de 24 años relató lo ocurrido desde ese domingo hasta el 31 de agosto, día en el que cayó desde la ventana del apartamento del acusado.

María Alejandra dice que, cansada de los maltratos de José María, quiso ir a terminar definitivamente la relación sentimental, lejos de imaginar lo que este sujeto podría ser capaz de hacerle las siguientes horas. "El motivo por el que hizo esto fue porque lo iba a dejar. Le dije que estaba cansada de su maltrato y no quería estar más con él", ha contado la víctima.

La joven asegura que en tres oportunidades anteriores le había puesto denuncias a José por maltrato, pero estos procesos nunca avanzaron, ni siquiera se llevó a cabo la primera audiencia. “Nunca llegó a los límites de esta vez”, dijo.

La víctima llegó ese domingo al edificio Torres de Río Frío, en el sector de Cedritos (en Usaquén) para darle fin a la relación con José María, pero allí comenzó una discusión, y en medio de esta el hombre habría decidido secuestrarla. Desde el primer instante empezaron los golpes, humillaciones, torturas, malas palabras, abuso sexual y amenazas de acabar con su vida y la de su mamá, además de quitarle a su hijo.

Durante los ocho días, María Alejandra tuvo la oportunidad de escaparse un día, incluso alcanzó a llegar a la portería, pero un amigo de su expareja la golpeó e impidió que se fuera. “El vigilante se dio cuenta que yo traté de salir corriendo, pero en ese momento llega un amigo de José María y me vuelven a entrar. Me obligan a subir nuevamente. El amigo me pegó dos cabezazos y luego se fue y me dejó en manos de él”, relató.

Me quitaba los zapatos y me hacía arrodillar mirando hacia la pared mientras me mandaba correazos en la espalda y patadas. Luego me golpeaba en la cara con los zapatos. Me asfixiaba. Me metía a la ducha y me golpeada la cabeza contra las paredes mientras me mantenía varias horas bajo el agua para que escurriera la sangre que me salía de varias partes del cuerpo, sobre todo de la nariz”.

Alejandra está viva de milagro, o eso le dicen los médicos que la atendieron cuando ingresó por urgencias, pues permaneció 13 días en la Unidad de Cuidados Intensivos, y a raíz de los ocho días de secuestro y tortura sufrió fracturas de rostro, tabique, mandíbula, pelvis, cadera y fémur izquierdo. Además, perdió sus dientes y parte de las encías.

“Mientras me torturaba en el baño me obligaba a grabarme videos diciendo y acusándome yo misma de vender drogas en mi casa, me hizo grabar acusándome de varias cosas. Cuando dudaba o yo hacía mal el video me golpeaba más… Tiene videos míos en la ducha donde yo estoy sentada en una silla plástica bajo el agua”, contó la víctima.

A todos mis contactos en Facebook quiero contarles el porqué de mi distanciamiento. Quiero presentarles a ( José María...

Publicado por Maria Alejandra Rojaz en Sábado, 14 de noviembre de 2020

La caída...

Después de permanecer ocho días siendo víctima de todo tipo de vejámenes, el lunes 31 de agosto María Alejandra se llenó de fuerza e hizo otro intento por pedir ayuda y escapar del infierno que estaba viviendo al lado de su exnovio.

“Vi la oportunidad esa noche porque todo el tiempo me tenía dominada y vigilada; yo no podía cerrar la puerta del baño y me mantenía de la mano para dormir. Cualquier movimiento brusco que yo hacía, incluso dormida, me golpeaba. Me pagaba puños en el pecho para acostarme”.

Esa noche, el sujeto observa que la joven tiene inflamaciones en su cuerpo, por lo que decide ir a la cocina y ella ve esa única oportunidad para escapar y pedir ayuda.

Cuando me da la espalda yo tomo una chaqueta donde tenía mi cédula y como no podía pasar por la puerta decido irme hacia la ventana para gritar y botar la chaqueta con mi identificación para alertar a alguien. Pero él escuchó y se vino hacia mí. Yo en mi desespero sigo gritando y comienzo a intentar sacar una pierna por la ventana, como para quedar sentada, con una pierna adentro y otra afuera, pero él llega y siento el empujón”, contó.

“No recuerdo mucho, pero en un momento abro los ojos y lo veo a él (refiriéndose a José María) al frente mío, pero por dentro del apartamento y yo colgando por fuera. Cuando vuelvo a abrir los ojos ya estoy recibiendo reanimación por parte de unos bomberos y el piso lo veo lleno de sangre”.

Tras dos meses de lucha y recuperación, María Alejandra solo pide que se haga justicia, que este tipo de casos no queden en la impunidad porque teme por la vida de otras mujeres. Ella esta viva y, por fortuna, su recuperación avanza satisfactoriamente, pero teme que en cualquier momento dejen libre a su agresor.

Q'HUBO registró este lamentable hecho en su edición impresa del domingo 15 de noviembre:

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