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Familia de Jenny Andrea denuncia que reciclador capturado la asesinó  Así pasó 

Familia de Jenny Andrea denuncia que reciclador capturado la asesinó

Octubre 05 de 2020 - por Dúmar Cruz para Q'hubo Bogotá

Cuando el pasado 20 de septiembre la Fiscalía General de la Nación dio a conocer la captura y judicialización del reciclador Rubén Darío Guzmán, por el caso de la venezolana Lisbeth Katiuska Araque Maldonado, quien tenía 20 años de edad, y luego de días desaparecida fue hallado su cadáver en Engativá, otra familia revivió los dolorosos momentos de muerte de una familiar suya, que según ellos, fue asesinada por el mismo hombre.

Así registró Q'HUBO el mes pasado el caso de la desaparición y muerte de la venezolana Lisbeth Araque.

Daniela Cifuentes, una valiente joven de 21 años, se contactó con Q'HUBO para recordar la historia del homicidio de su mamá, Jenny Andrea Cifuentes, una mujer de apenas 28 años quien el 21 de mayo de 2009 desapareció tras encontrarse con Guzmán, con quien tuvo una larga relación sentimental de ocho años, y dos días después fue hallado su cadáver en un lote de Suba.

El crimen de Jenny Andrea, que en su momento fue dado a conocer oportunamente por Q'HUBO, denuncian que quedó en la impunidad, pues durante 11 años las autoridades no lograron la detención y judicialización del hombre señalado, quien ahora, por el caso de Lisbeth Katiuska, se encuentra tras las rejas luego de aceptar el delito de desaparición forzada.

Esta imagen el hombre capturado fue dada a conocer por la Fiscalía. Rubén Guzmán aceptó el cargo de desaparición forzada de la venezolana Lisbeth Araque.

Lo que quiere la familia de Cifuentes es que se reabra este caso, y que las autoridades competentes juzguen al capturado reciclador por el homicidio de su pariente, quien le ayudaba con labores de reciclaje y tenía dos pequeñas hijas en el momento en que fue víctima de un despiadado asesinato.

Una tortuosa y fatal relación

Daniela, la hija mayor de Jenny Andrea, le relató a Q'HUBO detalles de la tortuosa relación que su mamá llevaba con el presunto homicida, así como la infame razón por la que el señalado sujeto, le habría quitado la vida.

Mi mamá sostuvo una relación con Rubén durante mucho tiempo. En algunas ocasiones ella le ayudaba en el reciclaje, que era en lo que él trabajaba, hasta que empezaron a ocurrir varios sucesos en la relación, como golpes, amenazas de él hacia mi mamá, hacia nosotras sus hijas, y hacia su exmarido, es decir, mi papá".

"Él la perseguía constantemente. La golpeó varias veces en la calle, y muchas de las veces que la golpeó fue en presencia de nosotras. La relación de ellos duró entre 8 y 9 años. Ella nunca denunció ninguna de las agresiones por miedo a sus amenazas y porque él la mantenía vigilada casi todo el tiempo".

Jenny Andrea Cifuentes tenía 28 años cuando fue asesinada y dejada botada en un lote del barrio Villa María de Suba.

"Después de que ella decidió terminar la relación definitivamente con él, él la llamó y le dijo que necesitaba que se encontraran, necesitaba que ella fuera hasta la casa de él, que hablaran. Le dijo que esa era la última vez que la iba a molestar, que después de que se vieran él iba a dejar que ella hiciera su vida en paz y no la iba a volver a molestar más".

Ella le dijo que no quería saber más de él, que entendiera que la relación no seguía más, que ella ya no quería estar con él, y él le dijo que si ella no accedía a ir al día siguiente a la casa de él, él iba a tener que tomar represalias contra nosotras sus hijas y contra mi papá, entonces ella accedió a ir al día siguiente".

"El día de la cita ella salió, nos dejó en el colegio, nos advirtió que iba para donde él, que en el momento en que ella no llegara a aparecer o le llegara a pasar algo, ya sabíamos que era por culpa de él. Le advirtió a muchas más personas, muchos más familiares, amistades. Ella decía que tenía el presentimiento de que iba a pasar algo".

"Nos dijo que nos veíamos a la salida del colegio, que como todos los días iba a estar ahí para recogernos. Nosotras salimos de estudiar y nos dimos cuenta de que no estaba ahí. Salimos para la casa y mi familiar nos dijo que mi mamá todavía no había llegado, que no se había comunicado en todo el día, que no han sabido de ella. Entonces yo la llamo, le marco al celular que tenía ella, y me contesta él (Rubén Guzmán), me dice que qué necesito, que qué quiero, entonces le digo que me haga el favor de pasarme a mi mamá, que habla con Daniela, y él me tira el teléfono y apaga el celular".

A partir de ese momento supimos que algo pasaba y no volvimos a saber de ella. Duró dos días desaparecida, y al tercer día en la mañana encontraron el cadáver de ella con un impacto de bala. Tenía signos de tortura, de maltrato, porque tenía golpes; también tenía signos de violación. Aparte de eso, la envolvió en bolsas de basura, la metió en el carro en el que él trabajaba, la transportó desde la casa de él hasta el lugar donde la dejó tirada (en Suba).

Un día le dio la cara

"Después de cumplir dos años de fallecida mi mamá, él apareció un día en los alrededores de mi colegio mientras yo estaba en clase de educación física. Él estaba llamándome y pidiéndome que por favor lo escuchara; mi reacción al verlo, obviamente después de tanto tiempo, y al saber que él era el que había acabado con la vida de mi mamá, me asusté mucho y salí a correr", cuenta Daniela.

"Cuando él llegó al sitio donde yo me encontraba, que era la parte de atrás del colegio, él solamente me gritaba que lo perdonara, que por favor lo perdonara. Yo salí corriendo, llamé a mis profesores, y no volví a saber de él".

"Un año después de que el fuera a mi colegio a buscarme, nosotros recibimos la visita de unos hombres armados, ante de nosotros llegar a la casa, porque nosotros ese año estábamos haciendo las vueltas para abrir nuevamente el caso en contra de él. Amenazaron a la señora de la casa donde vivíamos, porque llegaron preguntándole por mi papá y por nosotras. Luego de recibir esa visita nosotros llamamos a mi papá para informarle, y él nos cuenta que a él también fueron a buscarlo al trabajo, y los que nos estaban buscando nos decían que venían de parte de él, supongo que era por lo que se quería reabrir el proceso".

El homicidio de la joven venezolana y el de mi mamá tienen el mismo modo operandi. Es posible que él haya cometido más crímenes, porque es una persona que no está bien psicológicamente. Es una persona que en el transcurso de este tiempo me hace ver que si lo hizo hace 11 años, y lo volvió a hacer ahorita, es porque tal vez había seguido cometiendo más crímenes".

Así registró Q'HUBO el 23 de mayo de 2009 el asesinato de Jenny Andrea Cifuentes.

Sobre el proceso judicial en el caso de su mamá, esto dijo la joven al respecto: "La respuesta de las autoridades fue muy poca. El crimen de mi mamá no tuvo mucha relevancia. Siempre nos decían que ellos nos avisaban, que estaban investigando. Lo último que supimos hace 11 años es que, para poder capturarlo, lo único que faltaba era hacer el allanamiento en el lugar donde él vivía, pero ya después no nos daban información sobre el caso. De un momento a otro no se supo más".

Daniela solo quiere el sujeto pague por lo que hizo. "Si lo tuviera cara a cara le preguntaría por qué acabó con la vida de mi mamá, y por qué hacerles daño a mujeres que detrás de ellas tienen vidas inocentes que no están preparadas para asimilar una situación tan compleja, como es vivir sin tener a la persona más importante. Lo que más anhelo es que pague por todo el daño que ha hecho, que se haga justicia, para que no pueda seguir haciéndole daño a más mujeres y más familias, como lo hizo con nosotros, y como lo hizo con la familia de Lisbeth y de todos los casos que se están investigando".

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