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¡El que se quiere ir... pues que se vaya!  En familia 

¡El que se quiere ir... pues que se vaya!

Abril 04 de 2021 - por Q'HUBO Bogotá para Q'hubo Bogotá

El amor es un don que procede de Dios y casi que se podría decir que solo quien alcanza esa bendición puede amar con el corazón. Y aunque con este sentimiento no se debe discriminar, solemos hacer eso; incluso, sufrimos por él hasta más no poder, a pesar de que eso no es bueno para el espíritu.
Con relativa frecuencia también vivimos el desamor y nos la pasamos tristes por la ausencia de ese ser querido.

Los desamores no se ‘curan’ a punta de valeriana ni con aguas aromáticas. Mucho menos se extirpan escuchando canciones, llorando, tomando licor o cayendo en las drogas. Tampoco es preciso recurrir a los actos de venganza.

¿Ya saben de qué hablo? ¡Del despecho! El llanto amargo es una de las particularidades de alguien que se siente traicionado o abandonado por el ‘amor de su vida’. Cuando eso pasa, la persona se entrega a la pena.

Este es un errado proceder porque, más allá del desengaño o de la partida de la pareja, usted no puede echarse a morir. ¿Qué es eso de no dormir, no comer, ni querer trabajar? La vida no termina solo porque alguien decidió no amarlo.

¡El mundo sigue girando y usted con él! La idea de recordar a quien lo decepciona se aferra a su estado de ánimo y pareciera no borrarse; es como si ese ser lo hubiera marcado con tinta indeleble.

¡Mucho cuidado! El despecho es un sentimiento de desilusión que deja al descubierto su apego por alguien. ¿Por qué ‘sobrevalorar’ a esa persona que lo traicionó o que decidió apartarse de su camino? Eso de quedarse atrapado en el dolor jamás es bueno, entre otras cosas, porque la primera ley de la vida es quererse a uno mismo. Tener un poco de dignidad y sobreponerse son aspectos esenciales en este proceso.

No puede sentirse menos que nadie. Y lo digo porque en los momentos de baja autoestima usted alcanza a hacerse demasiado daño por alguien que, con seguridad, no merece que lo llore tanto.

¡Claro que hay que vivir el duelo! Pero también es preciso desprenderse, cerrar el círculo y pasar la página. En tales pasos siempre será fundamental tener confianza. Ella le ayudará a seguir la vida sin mirar hacia atrás.

El principal consejo para quien hoy esté despechado es muy claro: Construya una fuerte autoestima y una saludable y afectiva relación consigo mismo. Destierre la idea de que usted fue el culpable de lo que pasó. Y si lo fue, perdónese.

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