fbpx
Llore si quiere, que el tiempo hará lo suyo  En familia 

Llore si quiere, que el tiempo hará lo suyo

Junio 19 de 2021 - por Q'HUBO Bogotá para Q'hubo Bogotá

Sea por la muerte de un pariente, por la ruptura de una relación afectiva o por el diagnóstico de una enfermedad, entre otras situaciones, siempre estaremos expuestos en algún momento a sentir dolor.

La ausencia sorpresiva de un ser querido, el alejamiento de nuestra pareja, la pérdida de la tranquilidad y la sensación de estar solos nos hacen sentir que la vida nos ha arrebatado todo.

Es entonces cuando se nos forma un nudo en la garganta y no somos capaces de superar ninguna de estas situaciones.

Los especialistas aconsejan afrontar el sufrimiento antes que pretender creer que no nos pasa nada, porque así nos complicamos más la existencia. Es decir, al dolor no hay que huirle, más allá de que algunos coincidan en la importancia de ‘anestesiarlo’.

No ponerle el pecho a la brisa puede ser nefasto para nuestro estado de ánimo.

En todas las circunstancias será fundamental hacer el duelo. Negarse a esta etapa es no aceptarse y querer tapar el sol con un dedo.

Es por eso que llorar nos permite desahogarnos, y como si fuera un bálsamo, nos hace llevar la carga más llevadera.

¡Claro está que tal desahogo debe ser gradual! No hay que sumirnos en el dolor, ni tampoco insistir en recordar los episodios de tristeza que nos tienen tan abatidos, porque esto nos llevaría al otro extremo y corremos el riesgo de caer en la depresión.

Otra acción indispensable es jamás establecer culpabilidades.

Si alguien murió, si nuestra pareja nos terminó o si por alguna razón estamos enfermos, no tenemos por qué reprocharnos por lo que hicimos o dejamos de hacer.

Tampoco hay que echarles la culpa a los demás por lo que nos ocurre.

Podemos elegir aferrarnos al dolor o mejor aprender de él y trascenderlo.

Es nuestra decisión el quedarnos pensando que nuestra vida ‘ya no tiene sentido’ o darnos cuenta de que Dios nos brindará un nuevo amanecer y la oportunidad de recomenzar.

De igual forma, la autoestima es una herramienta clave para afrontar cualquier tipo de pérdida, y de nuestra actitud dependerá el paso que queramos dar.

¡Debemos consentirnos! Y hago hincapié en ello porque las crisis suelen marcar tanto nuestra existencia que casi siempre nos olvidamos de nosotros mismos, y en algunas ocasiones, terminamos pensando que no valemos nada.

Por supuesto que hay que erradicar estos pensamientos negativos, que lo único que hacen es doblegarnos más.

Asumamos el ‘día a día’ con dignidad, realicemos actividades que nos agraden y decidamos ser felices a pesar de las tristezas.

Obviamente la fe juega un papel fundamental. Si buscamos a través de la oración o la meditación mejorar nuestro contacto consciente con Dios, más allá de la forma como nosotros lo concibamos a Él, nos llenaremos de fortaleza y valentía para salir de estas penosas situaciones.

En esto es esencial tener en cuenta la importancia del tiempo, entre otras cosas, porque reconstruir nuestras vidas implica un proceso lento, y por supuesto, nada se da de un día para otro.

Por último, debemos recordar que el alma suele cicatrizar lo mismo que la piel.

Etiquetas:

alma consejos desahogarse felicidad llorar recomendaciones tristeza