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En La Piel De La Noticia

Resultó condenada Leily, víctima de terribles agresiones

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Seis años tuvieron que pasar para que el caso de violencia de género del que fue víctima Leily Vanegas Gómez, una joven psicóloga de 29 años, tuviera sus primeras sentencias. Mientras que el presunto agresor de Leily (su expareja, Santiago Garavito) fue condenado a 62 meses de cárcel, el giro inesperado que dieron los jueces en las últimas horas sorprendió a la muchacha -y a la ciudadanía-. Un juez la condenó a ella a 4 años de prisión por una denuncia que interpuso el mismo hombre que por poco le desfigura su rostro a golpes.

Justo en la semana que se conmemora el ‘Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer’, se dio este increíble fallo que sigue provocando diversas reacciones. Leily habló con Q’HUBO y nos contó su larga e impresionante historia.

Leily Vanegas Gómez.

“Un ciclo de violencia”

“Yo lo conocí en mi adolescencia, como a los 13 años, porque éramos vecinos. Iniciamos una amistad y en 2008, con 16 años, nos hicimos novios. Después de poco tiempo comenzaron las agresiones sutiles, y luego fueron tornándose más agresivas. Él siempre se mostró como una persona conflictiva, al principio empezaba con los gritos y escalaba la violencia”, comenzó a relatar la joven psicóloga.

La primera violencia física que recuerda Leily, propinada por el agresor, su novio en ese momento (Santiago Garavito), fue en 2012: “lo recuerdo como si fuera ayer, el día que cumplí 20 años él me agredió en vía pública, cuando estaba feliz con mis amigas en la 85 con 11″.

Ese mismo año en octubre tuvimos una fiesta de disfraces familiar, él me sacó del lugar, yo le dije que no fumara porque no me gustaba, y por eso me escupió en la cara, me humilló y me dijo que si decía algo me iba a matar, que no dijera nada a mi familia (Leily estaba embarazada cuando ocurrió esta agresión pero aún no sabía). Siempre me generó tanto temor que se me dificultó siempre contar lo que estaba pasando, y en esa época, que ya estaba en la universidad, me daba vergüenza también”, narró Leily.

En todo este tiempo de suplicios, Leily ha aprendido a reconocer los ciclos de violencia que suelen padecer las víctimas como ella: “Es muy difícil salir de un ciclo de violencia, ya que los agresores siempre saben cómo manipular a la víctima, haciendo falsas promesas, y por el contrario de cumplirlas se vuelven más violentos y eso fue lo que me pasó a mí”.

Inaudita sentencia judicial

Garavito desapareció de la vida de Leily luego de esa última agresión. “En el 2013 él me prometió cambiar, nació nuestra niña y ahí empezó lo peor de todo, pues nos amenazó de muerte a mí y a la niña, y por eso obtuve una medida de protección; pero como yo era tan joven, acepté conciliar con él y en febrero del 2015 me casé con él. Ahí comenzó la tortura, nos pegaba a ambas y luego ocurrió el hecho más grave”, agregó la joven.

La joven fue víctima de constantes maltratos.

Tras años de relación, Vanegas llegó a saber que Garavito padece de una condición denominada “heteroagresividad”, un padecimiento que lo acerca a realizar actos violentos. La familia del presunto agresor sabía de su condición y “nos pusieron en riesgo a mí y a mi hija”.

Solo fueron tres meses de convivencia. El 5 de junio de 2015, día en que entregué la tesis de grado de mi carrera en la Universidad de San Buenaventura, salimos a celebrar con unas amigas, pero él insistía en que me fuera; yo quería disfrutar más con ellas, así que fuimos a ‘Caldo parao’. Allí él me jaló del pelo, y afuera me empezó a pegar puños y patadas… casi me destroza; luego me llevó al conjunto donde vivíamos, pero ahí la gente se dio cuenta de la sangre y de lo que me había hecho, y me apartaron de él. La policía lo capturó y afuera del conjunto los vecinos le pegaron por encima de los uniformados”.

Seis meses después de esto, Garavito estando ya preso, denunció a Leily por violencia intrafamiliar, alegando que esos golpes frente a la policía fueron hechos por ella. Durante estos años y después de pasar por más de tres abogados, un juez la sentenció a 4 años de cárcel a punta de pruebas testimoniales de familiares del sujeto y un dictamen de los 5 días de incapacidad que le dieron a este señor. A Leily le dieron más de un mes, más las cirugías que recibió por los golpes en su rostro.

Leily tuvo más de un mes de incapacidad por los golpes sufridos.

Las pruebas en contra de Leily

El abogado de la víctima, José Moreno, nos explicó que “el juzgado la acusó por el delito de violencia intrafamiliar, argumentando que ella había violentado tanto física como psicológicamente a Santiago Garavito. La Fiscalía llevó unas pruebas testimoniales, ninguna un testigo directo que haya visto como tal la presunta agresión, y llevó un dictamen forense dado ese día (5 de junio de 2015), lo cual no corresponde a cómo ocurrieron los hechos”.

“Al señor Garavito lo condenaron por los mimos hechos ocurridos el mismo día y reconocieron a Leily Vanegas y a su hija como víctimas de esa violencia intrafamiliar. El juez analizó los testimonios de personas  allegadas al denunciante, personas que no estuvieron en el lugar de los hechos y determinó, de manera equivocada, que Leily agredió ese día al señor Garavito y que no era cierto que existieran unas personas ajenas que quisieran linchar al señor. Y eso se demuestra en el video que todos hemos visto, que fueron otros señores externos a Leily, los que agredieron a Garavito y los que le ocasionaron esa lesión de 5 días. La valoración de esos hechos es totalmente errada”, argumentó el abogado sobre el caso. 

Según Moreno, en el proceso no se tuvieron en cuenta los videos que demuestran lo que dicen las versiones de Leily y los demás vecinos que estuvieron allí. De hecho, hay un testigo que participó en la ‘linchada’, y cuyo testimonio tampoco se tuvo en cuenta.

Otro argumento que utilizó Santiago Garavito en contra de Leily fue que supuestamente ella le había hecho 11 llamadas al celular esa noche para increparlo y para decirle que la fuera a buscar, pero ¿probaron realmente si existieron esas llamadas? No lo hicieron”, agregó el abogado.

Este miércoles, Leily recibió la llamada anunciándole la condena: “el juez Hernando Díaz Franco, teniendo en cuenta todo esto, decide ayer condenarme a mí, diciendo que él es una pobre víctima, sin tener en cuenta nada de las pruebas, ni siquiera la medida de protección”.

Actualmente Garavito está libre, pues se le vencieron los términos luego de que denunciara a Leily, y según la joven “ha dilatado el proceso en su contra hasta que este año logramos que lo condenaran pero todos sus testimonios fueron hechos de manera virtual, por lo que no se sabe dónde está”. La condena de Garavito sigue siendo revisada.

No puede ser que en Colombia hoy condenen a una mujer víctima de agresiones en pleno día de eliminación de la violencia contra la mujer, esto no puede pasar. Nosotros apelamos la decisión y hoy estoy con domiciliaria esperando qué sigue. Es frustrante que nos dicen que denunciemos y acaban privándonos hasta de la libertad”. 

“A las mujeres les digo que no se sientan culpables, yo sé lo que es ir a una comisaría de familia y que te digan ¿pero por qué se dejaba?, no permitan que las hagan sentir así. Debemos unirnos y mostrar cómo nos revictimizan, nos dicen que denunciemos y la justicia acobija al agresor, quien es al final el culpable de este ciclo de violencia, yo estoy para apoyarlas y me pueden encontrar”, cerró Leily su impactante relato. 

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