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Judiciales

Dos tiros en la cabeza en lote baldío

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El angosto camino peatonal de cemento que atraviesa una zona boscosa en el barrio Tintalito (en Kennedy), fue invadido por varios curiosos y uniformados de la policía minutos después de que fuera hallado allí, tendido de medio lado, un joven de aproximadamente 25 años.

Alrededor del cuerpo había sangre, la misma que salía por un orificio de la cabeza del hombre, quien permanecía inmóvil, inconsciente y con los ojos entreabiertos, que dieron cuenta que la última escena que registraron sus ojos fueron los pasos tranquilos de su verdugo en medio de la penumbra de la noche de este jueves.

“Se oyeron dos tiros, pero nosotros pensamos que se trataba de pólvora porque como había partido de Millonarios, entonces los hinchas habían estado alborotados desde temprano. Cuando nos asomamos como a la hora ya estaba la policía y tenían acordonado porque habían matado a alguien”, le dijo ayer a Q’HUBO una vecina del sector.

Algunos recicladores que se la pasan seleccionando el material que recogen a lo largo del sector en el lote baldío, fueron los testigos del atroz crimen y quienes le brindaron a las autoridades la información necesaria para ubicar al responsable de este asesinato, pues no llevaba tapabocas ni nada que le cubriera el rostro.

Crimen a bala…

A las 9:15 de la noche de este jueves, un joven que no pudo ser identificado por la Policía porque no tenía documentos (ni llegaron a la inspección personas que lo conocieran) recibió dos disparos en la cabeza por otro hombre que le seguía los pasos.

El crimen se perpetró a la altura de la Calle 42F Sur con Carrera 86B. El sicario, con toda la frialdad y calma que podía tener, caminó tranquilo detrás de su víctima y justo cuando lo tuvo cerca, apretó el gatillo.
El hoy occiso se desplomó en el frío asfalto y mientras esto ocurría, su verdugo se iba caminando campante, guardando la pistola con la que le había disparado.

Aunque se desconocen los móviles de este hecho, para las autoridades se trató de un presunto ajuste de cuentas.

La comunidad que se percató del crimen, le dijo a los policías cómo estaba vestido el homicida y lo ubicaron a pocas cuadras del lugar de los hechos minutos después. En su poder tenía la pistola con la que había asesinado al joven.

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