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Judiciales

Los estremecedores detalles del crimen que cometió un hombre contra su mamá y su abuela

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Un espantoso crimen sacudió las fibras de la ciudadanía ayer, al saberse del hombre que asesinó, a sangre fría, a su madre y abuela en horas de la noche del miércoles. Todo ocurrió momentos después de que el sujeto hubiese escapado de un centro de rehabilitación, donde se encontraba hacía 14 meses en tratamiento por un presunto tema de drogas. Q’HUBO conoció cómo ocurrió este doble homicidio. Los detalles son inquietantes.

Una visita inesperada…

En medio de la penumbra que invadía el barrio Jacqueline en la localidad de Kennedy, Diverney González Flórez, un joven de unos 35 años, llegó a su antigua casa agitado y alterado. Doña Idali Flórez Cárdenas, la madre de 58 años de edad, bajó los cuatro pisos de la vivienda amarilla y abrió la puerta. Según cuentan, la señora tenía varias casas a su disposición, entre ellas la vivienda donde fue vilmente asesinada por su hijo. El hecho ocurrió en la Carrera 77Y con Calle 47Bis sur.

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La sorpresa la invadió: sabía que su hijo debía estar recluido en el centro de rehabilitación. Sosteniendo el aliento la mujer lo cobijó. Le ofreció cena y le insinuó a su hijo que se diera un duchazo mientras ella le preparaba algo de comer. El joven subió a cambiarse y doña Idali aprovechó para llamar a su otro hijo y al centro de rehabilitación, para avisar que su muchacho estaba ahí, sin saber que estaba por desatarse la peor de las tragedias.

Momentos previos al crimen:

Uno de los detalles que empezó a intranquilizar a González Flórez fue que su mamá le echó pasador a la puerta principal. Cuentan que en este instante el joven acabó por alterarse y empezó a gritar: “¡Déjeme salir! ¡Yo prefiero que me lleve la Policía que a volver por allá!”, decía el muchacho sumamente alterado.

Aunque las circunstancias siguen siendo investigadas, todo indica que doña Idali sostenía un cuchillo en sus manos, al parecer por dos razones: para defenderse de una eventual agresión y para evitar que su hijo se saliera de la casa de cinco pisos. La confrontación escaló a tal punto que Diverney forcejeó con su propia mamá entre gritos; el muchacho al final se hizo con el cuchillo de ella y comenzó a apuñalar a su madre que seguía suplicando por ayuda.

Aquellos gritos fueron escuchados por doña María Santos Cárdenas (de 82 años), madre de Idali y abuelita del asesino. La abuelita fue a buscar el origen de los gritos. Venían del cuarto piso y al llegar a la escena, vio cómo su nieto estaba acuchillando a la mamá. Doña María quiso intervenir, pero eso solo sirvió para extender la furia de González contra ella y también la acabó apuñalando. Según pudimos conocer, este joven le propinó 16 puñaladas a su mamá en la zona del tórax y 4 a su abuela, arrebatándoles la vida a su progenitora y a su abuelita, sin contemplaciones. Sin palabras.

La angustiosa captura y una revelación…

Como el hermano de Diverney ya iba en camino, en compañía de dos funcionarios del centro de rehabilitación, ambos alcanzaron a llegar antes de que su hermano huyera de la escena. Estando afuera de la casa, el hermano del salvaje asesino observó que las luces estaban apagadas y la puerta cerrada por dentro. Este optó por romper el vidrio e ingresar a la vivienda.

Apenas entró, vio del pasillo emerger la figura de su hermano portando un largo cuchillo con la hoja ensangrentada. La reacción del asesino fue tirarse encima de uno de los funcionarios del centro, a quien alcanzó a propinarle una puñalada en el hombro izquierdo. Mientras esto sucedía pasaban dos cosas: el otro funcionario del centro de rehabilitación ayudaba su compañero a quitarse de encima al agresivo paciente; y dos, el hermano del responsable no dejaba de gritar “¡mamá! ¡mamá!”. Como la señora no contestaba, decidió subir, ya que su hermano ya estaba amarrado con una cinta en las manos y en custodia de los funcionarios.

“¡Las mató!” ¡Las mató¡!”, gritó el joven al ver a su mamá y abuelita muertas en una alcoba de la casa. El dolor lo invadió, lo desgarró. Un taxista se fue a dar aviso al CAI del cuadrante y llegaron las autoridades para ponerle fin a esta terrible pesadilla.

Los cuerpos de ambas mujeres fueron levantados por unidades forenses del CTI. El funcionario del centro de rehabilitación fue trasladado al Hospital de Kennedy para tratar su herida de puñal, mientras que González Flórez fue llevado a la URI de Kennedy para su judicialización.

Cuentan que estas labores fueron dificultosas, pues el responsable se encontraba en un estado mental alterado, al parecer no solo por estupefacientes, sino por una condición médica mental, por lo que su proceso tendrá varias aristas. Cuando estaba siendo procesado, este joven habló en francés e inglés, cosa que despertó la curiosidad de la policía. Por último pudimos conocer que el joven en tiempos pasados había estado en Inglaterra estudiando idiomas, país donde habría cambiado su vida hasta llegar aquí al centro de rehabilitación.

Algo que reveló el joven en medio de las labores de captura es que, según él, no pretendía matar a su mamá y abuela, sino a su hermano, por unas diferencias que tenían acerca de la casa que era de la señora Idali. O al menos esas fueron las intenciones que develó el muchacho, luego de esta caótica y trágica noche en Kennedy que nadie podrá olvidar.

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