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Frank Martínez: “Vivo de una pasión por la que me pagan”  Farándula Criolla 

Frank Martínez: “Vivo de una pasión por la que me pagan”

Julio 18 de 2021 - por Q'HUBO Bogotá para Q'hubo Bogotá

El humor le ha servido a Frank Martínez, ‘el Flaco’, para ‘autoterapearse’ en esa depresión de la que ha sufrido desde cuando tenía 19 años.

El paisa participa en ‘MasterChef’, de RCN, programa al que entró sin idea de cocinar, pero como en todo, asumió una actitud positiva y sacándole el chiste a cualquier problema.

El comediante está encantado con su actualidad. Además de salir en el reality del canal RCN, también sale en ‘Monólogos sin propina’, en Telemedellín, por eso se llena la boca diciendo que lo pueden ver los domingos por 3 horas seguidas. Desde las 8:00 p.m. en el canal nacional y a las 10:00 p.m. por Telemedellín.

¿Qué significó participar en 'MasterChef'?

“Significó una oportunidad de aprender algo que nunca me interesó. Uno a veces no aprende porque no quiere. Estar en un programa, a la brava, sí o sí, me tocaba untarme de eso y creo que era disfrutar el proceso. Es un programa de cocina, pero ninguno de los que estaba allá era chef, son celebridades con la excusa de cocinar y el personaje mío era necesario porque era un personaje que no sabe nada y a ver cómo se desenvuelve”.

¿Se sintió raro en medio de tantos famosos?

“Yo me acuerdo mucho el primer día que nos vimos todos en el estudio. Todos me miraban como: '¿y este por qué está sentado ahí?'. Les faltó poquito para decir: 'Ey, viejo, tráeme agüita y tinto'. Todo el mundo me miraba como una cosa rara, porque a mí solo me reconocían los otros comediantes. Me sentía un fan rodeado de gente a la que admiraba, y creo que mi mayor logro también fue haberme ganado un lugar en medio de estrellas, porque yo era el X, el desconocido. Y lo dije: 'aquí me di cuenta que mi fama era solo en Itagüí, y creo que en Itagüí hay muchísima gente que ni me conoce’”.

¿No se preparó?

“Lo que pasa que todos entraban con bases. 'MasterChef' estaba pensado para abril del año pasado y muchos sabían que el programa se iba a hacer y ya estaban entrenando un año antes. A mí me llamaron en diciembre para entrar en enero, no tuve tiempo de hacer mayor cosa, entonces mi proceso ha sido muy diferente al del resto. En mi caso fue entrar de cero a aprender como con 20 cámaras encima entonces dije: 'tengo que disfrutar'”.

¿No cocinaba nada?

“Siempre pido domicilio. Yo vivo solo hace 6 años, pero me desesperaba intentar aprender porque la cocina exige tiempo y yo soy impaciente. Mi gran secreto era que yo hacía el desayuno y de comida hacia otro desayuno y pedía el almuerzo, entonces toda la vida me la pasé así y nunca quise aprender. Ahora estoy empeliculado con la experiencia, porque me di cuenta de que sí era capaz. Aparte de que me especialicé en hacer cosas que me gustaba pedir, por ejemplo el ceviche o la pasta y eso ha sido muy bacano”.

Hablemos de humor, ¿cómo se le dio?

“He tenido la ventaja de que crecí con algunas carencias económicas y eso son recursos: saber usar las cosas duras. El ejercicio que uno hace en stand-up es muy liberador porque uno hace lo que a la mayoría de la gente le da pena. Cuando usted reconoce que es tacaño, que es pobre, las cosas que le molestan, digamos que lo que uno reconoce y que en una cita con alguien jamás diría. En cambio en stand-up se libera y siento que gracias al humor le he dado la vuelta a esas cosas complejas que he vivido, que uno se puede reír de eso, que lo que más le duele ahí lo supera porque ya es quitarle poder a ese dolor”.

Y además le pagan…

“A lo largo de la vida me di cuenta que tenía cierta facilidad más que para hacer reír para lograr la atención, era más como alimentar el alma. Vivo de una pasión por la que me pagan. Yo nunca escribo un chiste forzado. A mí me pagan por algo que se me ocurre, la gente se entretiene y yo disfruto. Esto es la put**** de trabajo”.

¿Usted nació en Itagüí?

“Yo nací en San Juan, esa clínica ya no existe. De hecho, todo lo importante que ha pasado en mi vida ya no existe: el primer trabajo fue Carrefour, y se acabó. Luego en Tower Records, y se acabó. Dios quiera y no trabaje en el Q'HUBO para evitar la maldición, tiembla RCN (risas)… La mayoría de recuerdos que tengo son de Itagüí, entonces me siento de Itagüí”.

¿Y que tan buen estudiante era?

“Yo era, generalmente, la referencia del salón, porque yo mamaba gallo y todo, pero a mí me encantaba estudiar, me gustaba ser el primero del salón, izar bandera. Y un dato no menor: cuando estaba en 11 fui el mejor Icfes de Itagüí. En el 2001”.

Y la llegada a los escenarios, ¿cómo se dio?

“Yo tenía la capacidad de hacer reír grupos, pero nunca me animé a hacer algo más grande (…) En el 2011 salió la convocatoria de RCN para 'Los Comediantes de la noche', que también se acabó (risas). Yo vi los comerciales y los compañeros del trabajo (Carrefour) empezaron a decirme que me presentara, pero resulta que una cajera llenó el formulario como si fuera yo y lo mandó”.

¿Y entonces?

“Cuando me llamaron de RCN que para que llenará el formulario del primer filtro yo estaba convencido de que me estaba mamando gallo. Entonces yo le decía: 'Andrea, no se haga echar por estas pendejadas'. La señora era muerta de la risa y me decía: 'Se lo juro, yo soy de RCN. Usted mandó el correo”. Cuando ya me llegó el correo, qué pena con esa señora. Ya averigüé que fue la cajera del almacén y lo más bonito es que me cambió la vida, porque si no fuera por ella yo no estaría haciendo esto. Gracias a que otras personas tenían más fe en mí que yo mismo”.

Le cambió la vida…

“Uno no solo vive de risa sino de emociones, porque hay gente que sufre depresión que le escribe a uno. Yo sufro depresión, me han dado ataques de pánico, sufro de ansiedad, tengo la cabeza vuelta mier***, en resumidas cuentas, y yo siento que el humor me ha servido como terapia. El tema de la depresión sigue siendo tabú. Hay gente que cree que es porque se quiere llamar la atención o no creen que la depresión existe, por eso le trato de dar visibilidad a eso a través del humor”.

Tiene novia, sí, ¿pero se proyecta teniendo hijos?

“Tengo 2 gatos, no quiero tener hijos, porque con este papá, me da susto que salgan muy ahue**** (risas). Creo que me va mejor así, no sacar más linaje y tener una mascotica me parece el cariño más honesto que hay”.

Sus sabores

Lo más amargo que te ha tocado…

“Yo creo que el rollo de la depresión. La gente dice: 'Pero es comediante, vive mamando gallo, es imposible”. Pero precisamente por eso es tan amargo el momento, porque cuando pasa por lo general trato de que nadie se dé cuenta. El rollo mío es en parte químico: es serotonina que a veces no llega al cerebro, entonces me puedo desplomar de un momento a otro y no lo puedo controlar. Mucha gente le dice a uno: 'Ay, salga, distráigase', y eso a veces me da rabia porque uno: 'Ve, cómo no lo había pensado antes'. Esa no es la solución. Hacen ver el problema superchiquitico”.

Algo simple que pueda cambiarlo todo…

“Ser buena gente a pesar de todo. Siento que cuando uno conoce a otra persona que está siendo buena gente a pesar de las cosas, eso tienen valor muy grande”.

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