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Zona rosa

“Yo nunca tuve miedo de soñar”

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Desde que recorría Istmina (Chocó), su tierra natal, Ilia Calderón sintió el racismo en su máxima expresión, como si una niña, por su color de piel, no tuviera derecho a soñar.

Su historia es inspiradora, pues pasó de ser una niña que creció en una casa de madera que se inundaba cada vez que el río crecía, a convertirse en la presentadora de noticias que hasta tuvo el coraje de entrevistar, cara a cara, a algunos miembros del Ku Klux Klan.

Por eso, la periodista galardonada con el Premio Emmy decidió compartir su historia a través del libro ‘Es mi turno’, un recorrido desde la crianza en medio de grandes carencias, a convertirse en la primera afrolatina en el noticiero más importante de la TV en español en Estados Unidos.

Desde Miami, donde está radicada con su esposo y su hija, Ilia habló de su experiencia al plasmar sus vivencias y reflexiones en 345 páginas.

¿Hace cuánto arrancó la idea de escribir este libro?

Le dije a la editorial que sí en 2017, empecé a escribirlo en 2018, lo que me tomó casi dos años. A veces las cosas, cuando las escribes con mucho dolor en medio, no queda exactamente lo que tú quieres en el papel, porque mi intención no era generar lástima, sino lo que aprendí en todos los procesos de mi vida, quería que quienes lo leyeran también aprendieran.

Todo esto sin ocultar las dificultades por las que pasé, pero el reto más importante era no plasmarlo desde el dolor.

¿Por qué arranca el libro con su experiencia entrevistando al Ku Klux Klan?

Fue una de las peores experiencias de mi vida, como persona, como mujer, inmigrante, negra, latina y como periodista. Ese ejercicio de saber que yo estaba al frente de un hombre que odiaba todo lo que yo represento y, a la vez, tener que hacer mi labor como periodista.

Nuestro propósito era lograr un documento que mostrara en realidad una idea sin sentido de este grupo y enseñarle a nuestra comunidad hispana que el conflicto entre blancos y negros también nos incluye a nosotros.

Logramos el objetivo, pero no dejó de ser difícil al estar sentada frente a él escuchando todo lo que decía, y saber que tenía que ser la periodista, quien lo confronta, y no Ilia que como ser humano, que reacciona cuando lo someten a una cantidad tan grande de insultos y hasta amenazas de muerte. Fue un gran susto, junto a mis compañeros de trabajo.

¿De ahí se desprende toda una vida que se enfrentó al racismo?

Claro, y que está muy vivo en los distintos países de América Latina, con la diferencia de que no nos damos cuenta. Nuestros países, que tienen historia de personas esclavizadas traídas de África, de sometimiento a las comunidades indígenas y de abandono, niegan que eso sea así.

No ver que seguimos teniendo conductas racistas, que incluso las aprendemos desde la casa, con microagresiones sobre el pelo, la preferencia a la hora de escoger una pareja, son conductas racistas que no reconocemos como tal y, por ende, seguirá pasando.

¿Un capítulo especial para su hija: Carta a Anna?

Lo es todo para mí, es una niña muy especial, generosa, curiosa, lo que me gusta mucho pese a los problemas que nos suele traer, porque suele hacer preguntas un poco difíciles para su edad, pero es fabuloso.

Sabe que es una niña privilegiada, que crece en una familia interracial y un entorno multicultural, la hace privilegiada porque la expone a distintos idiomas y culturas, lo cual le da un plus.

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