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En Bogotá hay unos duros que cuidan la piel

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Aguanta el sol, el frío, la lluvia, los químicos y hasta los golpes… pero no es un héroe, al menos no en el estricto sentido. Hablamos de la piel, el órgano más grande y al que curiosamente no le paramos bolas porque damos por sentado que ahí está.

Se estima que uno de cada cuatro colombianos sufren de alguna enfermedad dérmica y en muchos casos la gente prefiere no pararle bolas por desconocimiento o porque creen que atender una enfermedad de la piel es costoso.

Juliana Sánchez, dermatóloga la fundación Fundem, nos cuenta sobre algunas de las actividades que adelantan por la salud de quienes más lo necesitan.

Además de nuestro trabajo normal con las EPS, decidimos ayudar a los pacientes porque encontramos que en Bogotá y Cundinamarca hay muchas personas con enfermedades de la piel que normalmente cuando ya entran en tratamiento tienen una enfermedad avanzada”.

Aunque hay enfermedades que no producen consecuencias graves en la piel o la salud, sí tienen un impacto psicológico en temas como la autoestima y la depresión; y otras enfermedades pueden generar infecciones graves y hasta cáncer.

El problema en el sistema de salud es que muchas de estas enfermedades son catalogadas como tratamientos estéticos y por eso no reciben la adecuada atención a tiempo”, comenta la doctora Sánchez, quien agrega que una de las labores de la fundación es buscar alianzas para ofrecer medicamentos y tratamientos a bajo costo, pero también resalta la importancia de pedir a las EPS una mejor atención, porque lo más importante es la calidad de vida.

Parece normal pero está mal

De acuerdo con la dermatóloga, hay dos enfermedades muy comunes por la piel reseca.

La primera es la dermatitis de contacto, la cual ha crecido en pandemia, la razón es que al utilizar geles y alcohol hay una irritación del cuero en las manos y eso hace que aparezcan algunas ampollitas.

En algunos casos se cuartean las palmas de las manos, se presenta sangrado y hasta puede generar pérdida de las huellas dactilares”.

La caspa es otro mal que pese no producir heridas en la piel es un hongo que puede extenderse por la cara y espalda.

Todos sufrimos rosácea


“Es muy común ver en las región Cundiboyacense a personas que tienen los cacheticos rojos, pero resulta que esta es una enfermedad llamada rosácea”, comenta la doctora Sánchez, quien señala que en la enfermedad, en la cual pequeñas venitas se rompen y generan sangrado, evoluciona y después genera en una infección que se debe tratar con antiobiótico medicado por los expertos y hasta dieta, pero la tenemos tan normalizada que absolutamente nadie pide consulta por esta enfermedad.

El acné sigue preocupando

Sin duda alguna, el acné también es una enfermedad que afecta la piel, sobre todo en los jóvenes.

Si bien hace parte de un proceso de crecimiento, la doctora Juliana recomienda hacer un seguimiento, pues además del impacto social y psicológico que puede llevar a la depresión, también puede dejar secuelas.

Encontramos personas que ya adultas tienen cicatrices en su cara y es porque sufren de un tipo muy agresivo de acné y se ponen a improvisar con remedios caseros cuando cada tipo de piel es diferente”, afirma la experta.

Campañas de bienestar

Con el retorno a la normalidad, la fundación Fundem está retomando sus campañas de salud gratuitas. En esta ocasión, a través de consulta telefónica, están ofreciendo diagnóstico a todas las personas sobre una enfermedad llamada dermatitis atópica, la que nosotros conocemos como sarpullido y que se desarrolla por una sobreproducción de células del sistema inmune, generando una reacción alérgica con picazón y hasta resequedad de la piel, manifestándose desde la niñez.

Esta campaña estará abierta hasta el próximo 10 de noviembre, y si le interesa solo debe llamar al 60-1-7432700, opción 2 o a través del WhatsApp 316 269 4257.