Connect with us

Variedades

La terquedad impulsó a Petro a buscar la presidencia

Avatar

Publicado

el

Gustavo Petro es sin duda una de las figuras políticas que despierta amores y odios. Y lo hace no solo en los grandes recintos del poder en el país, sino en las mesas y hogares colombianos.

Esta vez de la mano del Pacto Histórico busca, por tercera ocasión, llegar a la Casa de Nariño para dirigir los destinos del país y, en sus palabras, generar la gran transformación social.

Quienes lo han rodeado no dudan en señalar que esta se ha convertido en la gran meta, obviamente la mayor lucha de su carrera política.

Una suerte de terquedad lo tiene de favorito en las encuestas con unas propuestas que a muchos convence y a otros preocupa. Esa misma terquedad lo ha llevado a ser el centro de varias controversias desde su juventud; otra pasión suya lo llevó a ser integrante de la guerrilla del M-19.

En la política ha pasado por distintos escenarios: congresista, funcionario diplomático, senador y alcalde de Bogotá. Aunque su agenda no le permitió hablar con Q’HUBO, le contamos más de él.

Sus relaciones e hijos

Si algo ha caracterizado a Gustavo Petro en su reciente ciclo político ha sido lo que llama su ‘Política del amor’, pero precisamente uno de los secretos mejor guardados es el del corazón, y es que un dato sorprendente son sus tres amoríos que le han dejado seis hijos. El mayor, Nicolás Petro, nació en 1986 en Ciénaga de Oro (Córdoba), tras su primer matrimonio con Katia Burgos, en ese momento andaba en el monte liderando al M-19 en esa región, por lo que no compartió infancia con su primogénito.

Su segunda unión marital vino con Mary Luz Herrán (foto 1) a quien conoció en Girón, Santander, y que deslumbrada por los conocimientos de Petro se metió en esa guerrilla con 17 años y cuyo matrimonio llegó a su fin en 2003, tras 15 años de convivencia y dos hijos, Andrea y Andrés.

Ya lejos de las armas, Gustavo conoció a su actual esposa, Verónica Alcocer (foto 2), cuando esta estaba en la universidad.

Foto: Archivo particular

“La primera salida fue en la universidad, en Sincelejo, ahí dictaba una conferencia, la vi y dije, qué mujer tan hermosa, la voy a expropiar, le expropio el corazón”, afirmó en una entrevista con Juanpis González.

En ese entonces era 2001, él tenía 39 años y ella 21, hoy el matrimonio es sólido y de este han venido otros tres hijos: Sofía, Antonela y Nicolás Arbeláez, hijo de Verónica, a quien Petro no dudó en quererlo como fruto de sus entrañas. Sin duda, sus hijos son sus grandes amores y lo demuestra estando presente en los proyectos de su vida.

Al mayor lo ha acompañado a formarse en su camino como político; Andrea y Andrés están más alejados del escenario político, pero siguen muy de cerca las aspiraciones de su padre, y los tres más pequeños recientemente llegaron de Italia, también para estar unidos en esta campaña.

De monaguillo a M-19

Muchas veces, él mismo ha asegurado que fue una premonición que naciera el mismo día que se creó el M-19, un 19 de abril de 1960 (62 años tiene). En su natal Ciénaga de Oro, Córdoba, fue criado por su abuela paterna, pero las necesidades llevaron a su familia a trasladarse como gitanos. Llegaron al barrio las Cruces, en Bogotá; a Vergara (Cundinamarca) y finalmente a Zipaquirá, un municipio a 60 minutos de la capital.

“Hice primaria en la Escuela Normal Superior de varones, pasé al bachillerato en el colegio La Salle, el mismo de Gabriel García Márquez”, suele contar sobre uno de los personajes que admiró desde su juventud, a la par que reconoce que en esa época brillaba (y aún lo hace) en las matemáticas y bajo la educación de los padres lasallistas se iba haciendo acólito.

En 1973 se acercó a la política por cuenta del golpe de estado contra el presidente Salvador Allende, en Chile, algo que lo impulsó a ser un activista y que participaba de marchas.

A los 18 años se metió a la facción política del M-19, y por otro lado empuñaría las armas, siendo conocido entonces por el alias de ‘Aureliano Buendía’, como el personaje de ‘Cien años de soledad”.

Foto: Archivo particular

De esos pequeños placeres…

Es un amante consumado de la carne, pero además le encanta acompañarla de ají, eso sí, está en contra de cualquier tipo de tortura animal, por eso no concibe el toreo ni las galleras.

Otro gustico para su paladar es el sancocho, a tal punto que se enorgullece al decir que sabe hacerlo, “a los hombres también nos toca la cocina, lavar la ropa”.

Cuando tiene tiempo de parar en su casa, en una zona campestre a las afueras de Bogotá, le dedica más tiempo a sus perros, Philiphe y Tequila, así como a algunos árboles que ha sembrado con sus hijas, pues la jardinería le apasiona, aunque entre risas su esposa pide más tiempo para ella. Verónica es su gran confidente, pero también se lleva el protagonismo por ser una mujer desparpajada.

En una reciente entrevista fue ella quien confesó que Petro duerme en bola, un pequeЦo placer que él mismo confirmó: “desde chiquito… dormir con pijama es como estar preso, y con pantaloncillos peor, entonces sin pataloncillos y sin pijama debajo de las cobijas me siento libre”.

Foto: Redes sociales

Es incumplido, pero muy aplicado

Uno de los episodios que marcó su vida fue su paso por la cárcel, eso ocurrió en octubre de 1985, cuando se había atrincherado en el barrio Bolívar 83 de Zipaquirá. Para evitar ser capturado se disfrazó de abuelita, de minero y cayó cuando caminaba vestido de campesino.

Durante 18 meses de prisión cuenta que vivió torturas y fue trasladado por varias cárceles por enseñarle a sus compañeros a leer y los secretos de las matemáticas.

Tras la desmovilización de esa terrible guerrilla, responsable entre otras infamias como la toma del Palacio de Justicia (el 6 de noviembre de 1985), Petro volvería a la política como asesor para la Gobernación de Cundinamarca y después como Representante a la Cámara y miembro de la Asamblea Nacional para la Constitución de 1991.

Foto: Archivo particular

“Él tiene la disciplina de un faquir, puede pasar los días haciendo campaña sin almorzar”, aseguró hace poco uno de sus asesores, quien agregó que Petro desayuna bastante bien cuando siente que el día será largo.

Como orador pierde la noción del tiempo, por lo que suele llegar tarde a la mayoría de sus citas, sin embargo, quienes han trabajado con él aseguran que rigurosamente obsesivo con los datos, al punto de sacrificar horas de sueño.

Elija a Q’HUBO Bogotá como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí

Continue Reading
Publicidad
Clic para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.