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Estremecedor relato del feminicidio de Gloria

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Q’HUBO conversó con la hija de Gloria Valencia, la mujer que fue vilmente asesinada por su expareja en el último caso de feminicidio que estremeció a Bogotá. El sentimiento es de impotencia: a Gloria pudieron salvarla, pero no lo hicieron, ya que cuando las autoridades atendieron la emergencia, era demasiado tarde. Esta es la crónica del día de su muerte.

4:00 p. m. 15 de septiembre de este año fue la última vez que Karen Valencia habló con su madre, Gloria Inés Valencia, quien tenía 45 años. Gloria le avisó a su hija que iba para su casa, ubicada en Bosa Laureles. Pero esto nunca sucedió.

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6:30 p. m. Se comunica el novio de Gloria con su hija. “‘¡Karen, ese man tiene secuestrada a tu mamá!’, me decía en la llamada. Él me contó que había llamado a mi mamá y la expareja de ella le contestó el teléfono y le dijo que mi mamá era de él. Escuchó luego que mi mamá gritaba que le diera el celular y el tipo respondía que no, se oyó un golpe del otro lado y lo último que el novio de mi mamá pudo percibir fue a mi mamá pidiendo auxilio. Luego se detuvo la llamada”, dijo.

Karen y su hermana, al escuchar esto, intentaron llamar nuevamente al celular de su madre, pero ya no contestaba. Sus hijas persistieron, pero no hubo respuesta alguna.

Lo último que su familia supo de Gloria es que iba en compañía de su actual pareja, se separaron en Bosa Centro y ella hizo transbordo hacia su casa, pero al parecer apareció en la escena su ex, quien la raptó. “Mi mamá tenía dos celulares. Ambos estaban enlazados a sus cuentas de Gmail y ahí empezamos a buscar la ubicación de ella por Google Maps. Vimos que la última ubicación daba en Bosa Palestina”.

Antes de salir a buscarla, llamaron al 123. Allí les preguntaron si tenían la dirección de los hechos y les dijeron que ya iban hacer el reporte; no obstante, nunca anotaron los datos que brindó la familia en ese momento.

7:30 p. m. “Volvimos a hacer la llamada al 123 y no nos pidieron absolutamente nada, ningún dato adicional. Nos acercamos al CAI Antonia Santos y nos dijeron que no nos podían colaborar porque no era el cuadrante de Palestina. Fuimos a ese cuadrante, les dijimos que teníamos una ubicación aproximada de mi mamá, pero ellos nos respondieron que esa ubicación estaba a 10 metros de la real. Llamaron a unos patrulleros, pero finalmente me dijeron que no podían hacer nada sin la dirección exacta. Una patrullera intentó llamar a la mamá del sujeto que tenía a mi madre, pero esa señora no nos quiso ayudar y hasta nos dio números falsos de comunicación”.

9:30 p. m. Se detiene la búsqueda en Bosa. “Pensamos que ella no estaba allá y decidimos buscarla por otros medios”. Incluso, Karen realizó una campaña en Facebook para encontrar a su madre, pero no rindió frutos.

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3:30 a. m. 16 de septiembre. “Desesperados, sin ninguna respuesta, volví a llamar a la Policía. No hubo resultados, nadie me podía ayudar. Al final pensé que mejor sería llamar a la Fiscalía y allí me dijeron que como parecía secuestro, debía llamar al Gaula de la Policía. Ellos fueron los únicos que de verdad tomaron mis datos y me quisieron ayudar”.

6:00 p. m. Karen se acerca al Gaula. “Ellos adelantaron un proceso, se fueron a buscar en las ubicaciones que dimos y en la tarde recibimos su llamada”.

4:00 p. m. Llega la llamada. “El Gaula nos informa que encontraron un cuerpo sin vida con las características de mi mamá. Que a su lado estaba el ex de mi mamá intentando suicidase. Nos notificaron, además, que intentó huir por unas escaleras, pero ya estaba acorralado por las autoridades. Por último, supimos que la dueña de la casa escuchó gritos y no llamó a la Policía en ningún momento”.

Gloria presentaba señales de estrangulamiento. Ella era una mujer echada pa’ lante y trabajaba como cajera en un supermercado, donde llevaba ya 9 años. “Era una mujer de admirar, guerrera y, sobre todo, muy alegre, honesta y trabajadora”.

Denuncias anteriores

Cuenta Karen que el año pasado su madre fue víctima de violencia de este tipo. Incluso la última agresión, ocurrida el 31 de diciembre de 2021, acabó con la denuncia que Gloria interpuso por violencia intrafamiliar.

“Este señor ya le había pegado a mi mamá. En diciembre la golpeó contra una pared de ladrillo en la cabeza. En esa ocasión, el tipo se quedó con las llaves y nos tocó poner candado. Sin embargo, mi madre me volvió a llamar diciendo que estaba en el conjunto, acosada por el agresor que tenía un cuchillo”, añadió la hija con dolor.

Un sinsabor queda entre sus dolientes, quienes se preguntan: ¿hubo negligencia de parte de las autoridades? De escuchar sus denuncias ¿Gloria tenía chance de salvar su vida? No obstante, ya no queda más que recordarla como una mujer que clamó por su vida, pero finalmente se convirtió en una cifra más de un maldito feminicida.

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